Ya es 18 de enero, con esa sensación que dan los días de invierno de que pasan sin que nos enteremos pero que a la vez pasan , y se sienten.
Llego de mi clase de francés, hoy solo pude ir una hora, y no se si aprenderé mucho francés, pero me gusta ir a clase. Es miércoles y hoy me encuentro bien.
A mi todo me afecta, lo bueno y lo no tan bueno, a veces me siento como ese árbol de tronco fino, pero flexible, y que, a pesar de todo no es arrastrado por el viento, a pesar de que cuando siento la fuerza del viento, por instantes creo que me arrastrará de raiz.
En enero llegaron los reyes, que para no haber escrito la carta, hasta se acordaron de mi, y con una sonrisa recibí mis regalos haciéndome creer que había sido buena.
Pero como dice el refrán que poco dura la alegría en casa del pobre, que la semana pasada la empecé con un altibajo, del que quise salir rápidamente, pero mi cuerpo debió somatizarlo, y aunque yo echaba ilusión en el saco del 2012, parecía que el saco tenía un agujero que tardaba en vaciarse menos que yo en llenarlo, empecé a sentir un frio, que nada abriga, y asi fuí llegando al viernes, donde ya el frio parecía insoportable, el sábado me levanté con una cara que parecía rescatada de un naufragio, pero que aún podía caminar, y ya el sábado noche mi cuerpo hizo por si solo una dieta de adelgazamiento ( que no recomiendo a nadie).
Pero ya es miércoles, ha salido el sol, me he ido de rebajas, y me he comprado un precioso plumifero, eso que si no hace frio este invierno lo guardaré para el próximo, con el frio interior que sentí la semana pasada necesitaba estar preparada para el frio, son cosas mías, el frio de la semana pasada no había plumifero que lo quitara, pero ya se pasó.
En estos días también he tendido el sueño alterado otra vez, de tal manera, que ayer a las 2 estaba viendo la tele sin ver nada , y aterricé en astrocanal. Y no es por nada, pero cuando yo tenía despierta mi intuición era bastante mejor que los de la tele (eso si, jamás me dediqué profesionalmente a ello).
Luego escuché hablar por hablar, luego soñé, soñé sueños mezclados, un poco imposibles... que pereza levantarme, pero hay que vencer al pereza, y hoy ha merecido la pena levantarme,
SIEMPRE MERECE LA PENA LEVANTARSE, pero hoy hasta lo quiero decir.
Marijose