No soy muy aficionada a la fotografía, me gusta hacer alguna, peor no demasiadas, muchas personas son grandes artistas con la fotografía, mis fotos son solo un pequeño recuerdo de los viajes, pero para mi, el verdadero recuerdo , son las imágenes que quedan, de cada viaje en el alma.
Esta semana santa he estado en el país cátaro, los lugares no me han impresionado demasiado, me ha gustado conocer otros lugares, aunque no sean tan distintos a los conocidos, todos los lugares tiene algo característico que los define, y algo en común que nos hace recordar los lugares que llevamos en el corazón, lugares que tal vez no apreciamos lo suficiente porque siempre han estado allí.
El canal de Midi, a unos cientos de kilómetros del Canal de Castilla, pero construidos por causas comunes, y que al llegar el transporte ferroviario con más fuerza se han convertido en lugares turísticos y de recreo. En el canal de Midi el viaje ha sido en un barco, mientras las personas del lugar paseaban andando o en bicicleta, algo que suelo hacer yo cuando voy a mi querido pueblo.
Cuevas que han sido formadas por el paso del tiempo y el paso del hombre por ese tiempo y ese espacio.
Murallas que el hombre ha creado y destruido, por causas económicas y defensivas y que ha vuelto a crear por las mismas causas, económicas para atraer el turismo, y para defenderse de la competencia de otros lugares.
Conservar un trozo de historia en la modernidad, para recordar lo que fuimos, de dónde venimos y que se van transformando para no dejar de imprimir la huella del ser humano.
El sol, la nieve, el frío,el calor, la llanura, la montaña, el paisaje que deja la lluvia, el viento, arrastrando las hojas caducas y dejando las perennes.
Los mercados, porque las cosas que tiene precio, tengan más o menos valor, siempre se han comprado y vendido.
los claustros, donde cualquiera se puede imaginar que el clero siempre tuvo sus privilegios, y que huir del mundanal ruido parece que tenía muchas ventajas, aunque a su favor decir, que nos dejaron su patrimonio a la humanidad.
Un lugar para descansar, hoy en día, funcional, pero debido a las escasas reformas nos transportamos a principios del siglo pasado.
Y vuelta al lugar de origen.
Con el mismo equipaje que llevé, un equipaje ligero, y un paseo por otros lugares, tan distintos tan iguales, pero sin deshacerme de nada , ni cargarme con ningún peso, fui en paz y así he vuelto.
Y así ha sido la semana Santa 2015, a grandes rasgos, a pequeños momentos.
Marijose