martes, 22 de abril de 2014

Madeira


La vida es un gran viaje con diferentes paradas, hace unos días que Eva me animó a que viajáramos a Madeira, lo vi como buena opción, aunque en algunos momentos dudé si mi equipaje estaba preparado para moverme lejos, o si más bien lo estaba mi cuerpo para soportar el peso de mi equipaje...


pero al llegar a Madeira nos recibió un paisaje lleno de color

con una vegetación llena de color, con unos cielos increíbles, con un océano infinito.


Y poco a poco, más que deshacerme de equipaje, mi alma se fue recolocando , porque durante los últimos tiempo sentía que si mi alma fuera como un puzzle, los últimos acontecimientos habían descolocado todas las piezas, y las aristas dañaban mi piel, y mi alma, donde estaba mi alma?, mi esencia? donde estaba mi fuerza?.

Pensé que el viaje me sentaría bien, no para colocar las piezas de mi puzzle, si no para olvidarme que mi alma estaba rota.

Y entre subidas y bajadas por las cuestas del paisaje, las piezas se iban asentando, el cielo me invitaba a la calma, el verde a la vida, las flores a la alegría, las excursiones me devolvían a la idea de que cada momento es único y nunca volvemos a pasar por el mismo sitio dos veces ( o el sitio ha cambiado o lo hacemos las personas).

Los paseos me hacían ver que cada distancia se recorre paso a paso, en ningún momento he corrido.
Y en descanso, cuando reconocí lo bien que me había sentado el viaje, mis lágrimas brotaron, recordando a Raquel , mi preciosa sobrina a la que solo podré volver a sonreír en fotos, pero su sonrisa está en mi alma, a mi hermana Mauri, que tenía la mirada limpia como el mar en calma... recordé a todas las personas queridas que ya no estarán nunca más a mi lado, pero que permanecerán siempre conmigo en mi alma.
Y recordándolas así, en calma,  mi alma se fue recolocando, las piezas se iban colocando y reconocí mi alma, mi fuerza,, mi sonrisa. quizás tan imperfectas como siempre, pero mías.
Y hasta mis amigos, los gatos callejeros, se acercaron en alguna ocasión, para quitarme la negatividad, 
y volví, con esperas, volando, con cambio de paisaje, de clima, pero reencontrándome...


Marijose


miércoles, 9 de abril de 2014

Día a día

La vida está llena de colores, podemos centrar la atención en un color o en otro, pero aún cuando todo parece oscuridad, hay que buscar otra gama de colores, siempre hay luz, aunque sea un pequeño haz de luz.

Hoy me levanté cansada, que es como me levanto últimamente, da igual que me quede dormida a las 12, a las 5, que me despierte 3 o 30 veces, cuando me despierto, sea porque suena el despertador o porque abro los ojos tras el silencio, mi cuerpo está cansado.

Y entonces me digo "esto también pasará", aunque hasta un día me compré melatonina, escuché en la radio que era bueno para regular el sueño, tomé dos pastillas, una cada día, pero a mi no me reguló nada, un día no se si por efecto placebo dormí ( el efecto placebo o que ya tocaba dormir un día seguido) aunque me desperté cansada, y el segundo día que lo tomé no tuvo ningún efecto de regular el sueño.
No se cuantos días llevo así, pero eso si todos los días en algún instante me digo "tengo que vencer al cansancio", porque este cansancio me hace ser mas irascible, y más vulnerable, y más hipersensible, incluso a veces pienso si no se estará juntando todo, porque muchos días siento las lágrimas detrás de mis ojos, y aunque es bueno llorar a veces, no quiero encerrarme en la tristeza, he leído que la tristeza puede ser adictiva, y no, yo no estoy dispuesta a engancharme a la tristeza.

Creo que para que cambien las situaciones hay que cambiar los hábitos,  hoy llegué a casa, pronto, iba a prepararme la comida, y ya sabía yo que si hacía eso luego me vencería la pereza, y emplearía mi tiempo en no hacer nada, eran las 4 y medía y me dije, voy a salir y ya iré improvisando lo que hago. Pasé por la peluquería por la que voy a veces y no podían cortarme el pelo, bueno será que  hoy no toca cortarme el pelo, fui a cargar la bizkaibus, a descambiar una cosa que debería haber cambiado hace días porque estaba defectuoso, y seguí paseando. Y paseando paseando llegué a una peluquería a la que nunca había ido, y he salido encantada. Con el corte me han maquillado como gentileza de la peluquería, y me he sentido genial.
Me he comprado un blusón que le quedaba genial de colores con la cazadora que llevaba y con mi bolso, así que he salido de la tienda con el puesto ( después de pagarlo, por supuesto).
Luego me he dado un paseo, y todo lo he visto con otro color........

Y he pensado que este es el primer paso hacía la ilusión... y que seguirán muchos más pasos, día a día.


Marijose

martes, 1 de abril de 2014

                           

               Necesito ilusión, quiero ilusión, 
               necesito el color de la alegría, el sonreír por todo y por nada, 
               

hace unos días me dijeron que me veían bien porque me veían tranquila, 

  ¿tranquila?  , y me di cuenta que la cara no siempre es el espejo del alma, 

que entre lo que yo siento y lo que los demás a veces perciben hay un abismo.

Y que no siento calma, siento agotamiento, eso que no estoy muy activa que digamos.

Siento desilusión, falta de fuerzas ..........

Y que como no me gusta recrearme en mis penas, procuro que mi vida siga, incluso a veces me salto la rutina a ver si en nuevas rutas encuentro el color de la ilusión.

Y que aunque algunas personas perciban esto como tranquilidad, no lo es, no lo es para mi, y eso PARA MI ES LO QUE CUENTA.


Marijose