Desde hace quince días cada noche, a la misma hora, me despierto, miro el reloj, aunque no es necesario.
Hoy el viento norte golpea las persianas, he terminado levantándome, con la misma sensación que cuando llaman a la puerta.
¿ Me quiere decir algo el viento? ¿Me quieren decir algo estas horas de insomnio?
Desde hace días me siento extraña, no estoy situada en el lado de la tormenta, pero tampoco en el de la calma.
No me siento apasionada, pero tampoco apática.
No estamos juntos, pero tampoco enfadados.
No miro al futuro, pero tampoco al pasado.
No sonrio con fuerza, pero mis lágrimas no se derraman.
Escucho de música de fondo el viento, con su fuerza, como si tratara de arrancar algo, y yo no se aún de que quiero desprenderme, no se si quiero volar arrastrada por este viento, no se si quiero aferrarme con mis manos a algo para permanecer donde estoy.
Hoy no pongo nombre a mis sentimientos, tal vez el viento se encargue de ello.
Y escucho al viento...
lluvia

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