Hoy me acerqué al mar, la imagen es de Donosti, y yo he ido a una playa de Vizcaya, pero da igual desde donde se mire, el mar siempre es el mismo, con sus vaivenes, su música, sus galernas y su calma.
Desde hace unos días he vuelto a reírme con ganas, para mi, es el mayor y mejor síntoma de que sentirme viva en la más amplia expresión, pero los cambios de temperatura, la fiesta, los cambios de horario, me habían trastocado un poco el sueño.
Y sabía que necesitaba estar cerca del mar, no para ponerme morena, que un poco tampoco está mal, acercarme al mar era una necesidad, esta vez no quería deshacerme de nada, no quería que las olas arrastraran nada, tan solo quería que las olas encontraran un equilibrio a mis sueños.
Ayer me sentía cansada, hice intención de ir, pero como últimamente escucho a mi cuerpo y a mi alma mucho, creí escuchar que debía ir más descansada.
Hoy he madrugado, me he levantado bien, pero me he dormido tarde, me he despertado varias veces, y el mar me llamaba.
He salido de trabajar, y no lo he pensado más, lo importante es lo primero.
Escuchando las olas, en estos días de luna nueva, sin ninguna influencia, he escuchado mi interior, y he vuelto a sentirme satisfecha.
Y de regreso siento una paz alegre, sigo sintiendo ganas de reír y de sonreír, quiero que esta sensación se pegue a mi piel, aunque no me ponga morena
Marijose

El mar siempre consigue ese "milagro" de hacer sentir una paz alegre.
ResponderEliminarMmmmmmm!! me encanta la música del mar.
Un beso kilométrico, preciosa
la musica del.Mar es unica...
ResponderEliminarun beso y una sonrisa