Hoy, por esas cosas que tiene el otoño, que llega septiembre y parece que hay que hacer todas las cosas pendientes que no se han hecho en verano, fui a una revisión rutinaria. Todo estaba bien, no me esperaba otra cosa, la verdad, pero aún así salí contenta.
Y al salir recordé cuando estuve el año pasado, casi por las mismas fechas, y que al recorrer las mismas calles, yo sentí una mezcla de tristeza, melancolía y ansiedad. Y hasta entre a comprarme algo, que por cierto es bonito, pero estaba un poco confusa, creí que me había comprado algo negro y era marrón oscuro, y aún sabiendo que el espejo de la tienda me engañaba, me dejé engañar.
Hoy no, hoy he recorrido las calles mientras iba a la parada del autobús, sin tristeza, sin ansiedad, sin melancolía, iba tranquila, si perdía un autobús me tomaría un café, pero el autobús y yo llegamos a la misma hora. Podía haber llamado a dos personas, que hace tiempo que no veo , pero la verdad, es que no me ha apetecido nada. Y esto de no hacer lo que no me apetece es la mejor medicina para el alma.
Me ha gustado ver el paisaje desde el autobús, ahora todo el mundo viaja en metro, así que íbamos poca gente.
Al llegar a casa he bajado al trastero, y lo que yo pensaba, que el agua de ayer solo ha estropeado algo para tirar (una persona me ha dicho que si no he dado parte al seguro, pero vamos que yo creo que el seguro está para otras cosas, no para reclamar que se ha estropeado algo que yo debería haber tirado hace años). Me había dispuesto a tirar todo, pero cuando voy con la primera bolsa veo, que mucho decir que hay que reciclar, pero el contenedor de papel estaba lleno. Ya tiraré el resto el próximo día.
Mientras volvía en el autobús he sentido que estaba mejor que el año pasado, porque si algo que nos hace mal no lo alimentamos acaba desapareciendo. Nada de alimentar tristezas innecesarias, ni melancolías , ni ansiedades.
Voy a alimentar la calma, puede que si no es en esta vida, en la próxima, a fuerza de alimentar mi calma, deje de ser como soy cuando no siento calma.
Y ahora me voy a pilates, que puede que en el próximo reconocimiento médico del trabajo me digan que sigo creciendo.
Y al salir recordé cuando estuve el año pasado, casi por las mismas fechas, y que al recorrer las mismas calles, yo sentí una mezcla de tristeza, melancolía y ansiedad. Y hasta entre a comprarme algo, que por cierto es bonito, pero estaba un poco confusa, creí que me había comprado algo negro y era marrón oscuro, y aún sabiendo que el espejo de la tienda me engañaba, me dejé engañar.
Hoy no, hoy he recorrido las calles mientras iba a la parada del autobús, sin tristeza, sin ansiedad, sin melancolía, iba tranquila, si perdía un autobús me tomaría un café, pero el autobús y yo llegamos a la misma hora. Podía haber llamado a dos personas, que hace tiempo que no veo , pero la verdad, es que no me ha apetecido nada. Y esto de no hacer lo que no me apetece es la mejor medicina para el alma.
Me ha gustado ver el paisaje desde el autobús, ahora todo el mundo viaja en metro, así que íbamos poca gente.
Al llegar a casa he bajado al trastero, y lo que yo pensaba, que el agua de ayer solo ha estropeado algo para tirar (una persona me ha dicho que si no he dado parte al seguro, pero vamos que yo creo que el seguro está para otras cosas, no para reclamar que se ha estropeado algo que yo debería haber tirado hace años). Me había dispuesto a tirar todo, pero cuando voy con la primera bolsa veo, que mucho decir que hay que reciclar, pero el contenedor de papel estaba lleno. Ya tiraré el resto el próximo día.
Mientras volvía en el autobús he sentido que estaba mejor que el año pasado, porque si algo que nos hace mal no lo alimentamos acaba desapareciendo. Nada de alimentar tristezas innecesarias, ni melancolías , ni ansiedades.
Voy a alimentar la calma, puede que si no es en esta vida, en la próxima, a fuerza de alimentar mi calma, deje de ser como soy cuando no siento calma.
Y ahora me voy a pilates, que puede que en el próximo reconocimiento médico del trabajo me digan que sigo creciendo.
A este paso te veo jugando a baloncesto en la NBA femenina.
ResponderEliminarVenga, a crecer!!!
Besos.
jajaja, ¿ no seré ya mayor para eso?
ResponderEliminarbesos
Me da que con pilates no se crece, llevo yo años, oye y ni un centímetro,jajajajaj
ResponderEliminarY sigue así, con calma, es bueno para el cuerpo y el alma (lo del pareado salió sin querer :P )
Besos
tu no crecerás jajaja, pero a mi en el reconocimiento de hace 2 años me pusieron un centímetro más y en el de este año no recuerdo si 4. Pero, la verdad, yo soy igual de baja que hace 3 años.
EliminarBesos
Me alegra que todo vaya bien y en calma.
ResponderEliminarUn beso con sonrisa :-)
Bueno eso fue ayer, hoy intentaron quitármela, pero no lo han conseguido...
EliminarUn beso y una sonrisa
sí, lo he leído hace unos minutos.
EliminarMe alegro de que no lo consiguieran...que la calma continúe, preciosa.
Más besos sonrientes.
P.D. ya voy llegando a la publicación más reciente jaajj. Yo voy al revés :P