Desde hace unos días me siento en paz, siento que estoy saliendo de un letargo, por fuera el paisaje tal vez no parezca que ha cambiado demasiado, pero yo me siento diferente.
En mis letargos me gusta encerrarme en mi misma, sin conseguir que nada consiga llenarme, y cuando parece que el letargo pasa, tiene breves espacios de ansiedad. Yo que procuro mirar al presente, en mis letargos miro hacia atrás, duermo mal, me da por leer esos escritos guardados y que nunca ven la luz, sintiendo que cualquier tiempo pasado fue mejor, sintiendo que antes sentía.
Pero ahora es el presente y siento paz, esa paz que voy recuperando después de una tormenta, una galerna, un letargo, un después de sentir que ya no sentía.
Vuelvo a sentir, y lo primero que siento es paz, despojándome de mis miedos, sintiendo paz al recordar a las personas que no están porque permanecen en mi corazón.
Sonriendo a las personas que llegan, saludando a el nuevo día con una sonrisa, y no esperando nada (para no desesperar).
Consigo que mis sentimientos formen parte de mi, pero que no broten por mis ojos o por mis palabras de forma desbocada.
Puedo sentir mi pensamiento y mi sentimiento en calma, vivos , pero sin heridas sin curar, y cuando veo las cicatrices tan solo veo señales de un pasado, que me recuerdan que la piel es capaz de cerrar las heridas y que el corazón puede transformarlas en amor, en vida.
Un amigo me dijo hace unos días que yo siempre soy optimista, y pensé "yo creía que era más transparente".
Y recordé esto que escribí hace tiempo
" se que existe el color blanco
porque vi el color negro al lado,
descubrí la luz
tras un paseo por la oscuridad,
se cuando soy valiente
porque he sentido el miedo,
....
Y sentí la paz,
porque sentí la armonía
entre el blanco y el negro,
entre la luz y la oscuridad,
entre el amanecer y el anochecer,
entre el valor y el miedo.
...
"
Y desde luego, no me resulta fácil sentir siempre esa armonía, ni mucho menos.
Ahora la siento, pero ayer no, y mañana.... quien sabe
Marijose






























