Algunas cosas se que las haré algún día, y aunque, no me gusta, generalmente, dejar cosas pendientes, pues para algunas cosas dejo que el tiempo pase, porque en mi fuero interno se que eso lo haré algún día, que un día me levantaré con fuerzas y lo haré.
Y es que como digo yo, hay que tener cosas pendientes, motivos para motivarnos a levantar el día más desmotivado, por ejemplo, tengo que ordenar mi trastero, ordenar mi trastero significa, tirar cosas que no se porqué pasaron por el trastero antes del contenedor. Es algo que no me suele ocurrir, o no me pasaba antes, yo antes sabía lo que iba a tirar o lo que iba a guardar. Yo pienso que a mis trastos me pasa como con las fallas que indultan, esas no las queman, y claro hay que guardarlas, pero mis trastos no van a un museo , van a mi trastero.
Al final no se porque siguen ahí, porque no me gusta ser nostálgica del tipo de "cualquier tiempo pasado fue mejor", yo creo que los momentos hay que vivirlos , con toda la intensidad posible, si son alegrías para cargarnos las pilas, y si sin duelos también hay que vivirlos hasta estrujar las penas, con todo su dolor. Y cuando todo pasa hay que seguir..... aunque cueste, aunque duela.
Una de mis características es que tengo buena memoria, y ya se sabe que la memoria puede ser la mejor o la peor compañera de camino, yo procuro que mi memoria sea como una biblioteca de información, pero no siento el placer de recurrir constantemente a ella, ni lo bueno, ni lo malo. Me basta con mi memoria inmediata, esa que se pega a la piel o al alma como experiencias vividas, pero no me gusta recurrir a la del disco duro de mi memoria, esa que cuando se destapa, a veces, es peor que la caja de Pandora.
Este año empezó bien, contando desde la fecha de mi cumpleaños, y estos dos meses, han pasado pequeños grandes momentos, alejados de angustias y de miedos, no he pisado fondo, ni he tocado las estrellas, pero han existido muchos momento en los que yo he sentido que me sentía "francamente bien".
Y como estaba "francamente bien" ha ido aplazando cosas como ordenar mi trastero,( por poner un ejemplo).
El miércoles decidí coger cita médica en el ambulatorio, me entró miedo y la anulé, pero me desperté el jueves y volví a cogerla, y fui al médico el viernes, ¿ que me pasaba? nada nuevo, simplemente sabía que era algo que tenía que hacer, pero esa memoria de experiencias vividas me decía que debía ir. La doctora era muy maja, era nueva, y para que luego digan que la sanidad pública no funciona... entré a las 9.40 y empecé diciendo que me había levantado con un dolor de las lumbares, pero que ya se tomaría ibuprofeno, pero yo lo que quería es que me hicieran un escáner cerebral , me daba apuro pedir una prueba así (eso que yo entre los 20 hasta los 40 años no pisé el ambulatorio), y ella me dijo que cogiera cita cuando quisiera con el neurólogo y que no tenía que dar más explicaciones, y viendo mi historial tan escaso, me dijo que también me tenía que hacer pruebas ginecológicas . - Pero que yo no quiero estar todo el día de médicos, dije.
Y me dijo - no vas a estar todo el día de médicos, tienes 51 años, útero, no tenemos nada en tu historial.
Me fui de la consulta muy agradecida, muy contenta con nuestras sanidad pública, y con 2 citas para junio ( no quise cogerlas antes).
Y ahora por una parte siento que ya he dado un paso que sabía que tenía que dar, y aunque se que no me pasará nada, a veces, y solo a veces, cuando siento una presión que yo denomino imaginaria, pero localizada... en esos momentos quiero que sea por lo menos el día 1 de julio.
No tengo miedo , ni estoy obsesionada, simplemente un poco de angustia ante una experiencia nueva.
Pero se que no será nada, lo escribo para sacar mis pensamiento, y porque no quiero estar hablándolo continuamente, lo saben mi madre, una cuñada y una amiga. Que tenía pensado ir lo saben algunas personas más, pero hasta el 1 de julio no quiero volver a hablar en voz alta de ello.
Marijose
Y es que como digo yo, hay que tener cosas pendientes, motivos para motivarnos a levantar el día más desmotivado, por ejemplo, tengo que ordenar mi trastero, ordenar mi trastero significa, tirar cosas que no se porqué pasaron por el trastero antes del contenedor. Es algo que no me suele ocurrir, o no me pasaba antes, yo antes sabía lo que iba a tirar o lo que iba a guardar. Yo pienso que a mis trastos me pasa como con las fallas que indultan, esas no las queman, y claro hay que guardarlas, pero mis trastos no van a un museo , van a mi trastero.
Al final no se porque siguen ahí, porque no me gusta ser nostálgica del tipo de "cualquier tiempo pasado fue mejor", yo creo que los momentos hay que vivirlos , con toda la intensidad posible, si son alegrías para cargarnos las pilas, y si sin duelos también hay que vivirlos hasta estrujar las penas, con todo su dolor. Y cuando todo pasa hay que seguir..... aunque cueste, aunque duela.
Una de mis características es que tengo buena memoria, y ya se sabe que la memoria puede ser la mejor o la peor compañera de camino, yo procuro que mi memoria sea como una biblioteca de información, pero no siento el placer de recurrir constantemente a ella, ni lo bueno, ni lo malo. Me basta con mi memoria inmediata, esa que se pega a la piel o al alma como experiencias vividas, pero no me gusta recurrir a la del disco duro de mi memoria, esa que cuando se destapa, a veces, es peor que la caja de Pandora.
Este año empezó bien, contando desde la fecha de mi cumpleaños, y estos dos meses, han pasado pequeños grandes momentos, alejados de angustias y de miedos, no he pisado fondo, ni he tocado las estrellas, pero han existido muchos momento en los que yo he sentido que me sentía "francamente bien".
Y como estaba "francamente bien" ha ido aplazando cosas como ordenar mi trastero,( por poner un ejemplo).
El miércoles decidí coger cita médica en el ambulatorio, me entró miedo y la anulé, pero me desperté el jueves y volví a cogerla, y fui al médico el viernes, ¿ que me pasaba? nada nuevo, simplemente sabía que era algo que tenía que hacer, pero esa memoria de experiencias vividas me decía que debía ir. La doctora era muy maja, era nueva, y para que luego digan que la sanidad pública no funciona... entré a las 9.40 y empecé diciendo que me había levantado con un dolor de las lumbares, pero que ya se tomaría ibuprofeno, pero yo lo que quería es que me hicieran un escáner cerebral , me daba apuro pedir una prueba así (eso que yo entre los 20 hasta los 40 años no pisé el ambulatorio), y ella me dijo que cogiera cita cuando quisiera con el neurólogo y que no tenía que dar más explicaciones, y viendo mi historial tan escaso, me dijo que también me tenía que hacer pruebas ginecológicas . - Pero que yo no quiero estar todo el día de médicos, dije.
Y me dijo - no vas a estar todo el día de médicos, tienes 51 años, útero, no tenemos nada en tu historial.
Me fui de la consulta muy agradecida, muy contenta con nuestras sanidad pública, y con 2 citas para junio ( no quise cogerlas antes).
Y ahora por una parte siento que ya he dado un paso que sabía que tenía que dar, y aunque se que no me pasará nada, a veces, y solo a veces, cuando siento una presión que yo denomino imaginaria, pero localizada... en esos momentos quiero que sea por lo menos el día 1 de julio.
No tengo miedo , ni estoy obsesionada, simplemente un poco de angustia ante una experiencia nueva.
Pero se que no será nada, lo escribo para sacar mis pensamiento, y porque no quiero estar hablándolo continuamente, lo saben mi madre, una cuñada y una amiga. Que tenía pensado ir lo saben algunas personas más, pero hasta el 1 de julio no quiero volver a hablar en voz alta de ello.
Marijose











